Trabajar desde casa puede ser un desafío. Sobre todo si tu negocio empieza a crecer mucho. Estoy a favor del trabajo duro, pero organizado.  Vamos a ver algunas pautas para pensar como empresario.

Delegar

Si eres freelance sabrás que cada proyecto tiene múltiples lados o caras. Un error típico es querer ser bueno en todo, mientras más especializado estés en un tema rentable, más dinero vas a ganar. Debes organizar cada proyecto entorno a tus fortalezas y el resto del trabajo delegarlo.

Esto no es posible al principio, cuando recién empiezas. Pero empieza a pensar en sistemas que te permitan delegar la mayor cantidad de trabajo posible. Un libro que trata este tema de manera excelente es: El mito del emprendedor, de Gerber.

Debes crear un plan para delegar las tareas en las que no eres fuerte desde el principio del emprendimiento aunque al principio no puedas.

Flujo de efectivo positivo

No te metas en proyectos que no generen un flujo de efectivo inmediato para tu negocio. Si por querer crecer demasiado rápido entras en este tipo de trabajos lo que va a ocurrir es que vas a morir por falta de efectivo. Porqué aunque tú trabajes desde casa, tu familia va a querer seguir comiendo todos los días.

Entra en proyectos en los que se te pague al terminarlos y pide pequeños adelantos a medida que vayas completando el trabajo.

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